La espiral

Una forma que se repite en la naturaleza… y en nosotros.

La espiral no nació como símbolo, nació como observación.

Fue su repetición —y también su forma extraña y atractiva— lo que llevó a culturas antiguas a grabarla en piedra mucho antes de que existiera la escritura. No estaban decorando: estaban registrando algo que aparecía una y otra vez.

Miras un caracol y ahí está.
Después una hoja de helecho que se abre.
Luego una imagen del espacio, una galaxia girando.
Más tarde descubres que el oído humano tiene esa misma forma.
Incluso en el ADN vuelve a aparecer.

En algún punto deja de parecer coincidencia. Se repite demasiado como para ser casualidad.

Si lo pensamos bien, la espiral no es la forma más simple y si lo que buscas es ir rápido del punto A al punto B, tampoco la más eficiente . Sin embargo, la vida insiste en ella. Eso ya es una pista.

La espiral es un tipo de orden que no tiene prisa, tal vez por eso nos resulta tan familiar. Nuestra propia experiencia funciona de manera parecida. La vida rara vez es lineal. Volvemos a los mismos temas, repetimos preguntas, nos reencontramos con asuntos que creíamos cerrados. Y con demasiada facilidad llamamos a eso retrocesos.

La espiral propone otra lectura: no estás volviendo al mismo lugar, estás pasando por otro nivel del mismo lugar.

Aunque sigas su trayecto hacia afuera o hacia adentro, siempre permaneces conectado al centro. Como si pasado y futuro no estuvieran separados, sino contenidos en una misma línea de espacio-tiempo, quizá incluso en dimensiones que todavía no comprendemos del todo.

La espiral muestra movimiento, pero no exige rapidez. No rompe con lo que fue para convertirse en otra cosa: suma, integra y se expande sin desconectarse del origen. Nos recuerda —sin palabras— que avanzar no siempre se nota, que repetir no siempre es un error y que crecer no implica abandonar lo que ya somos.

Mas algunos años alguien describió una secuencia numérica muy simple:

0, 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21…

Cada número es la suma de los dos anteriores. y de esta manera hizo famosa la “Serie”.
Pero no inventó la espiral, solo le puso números a algo que la vida ya mostraba.

De esa serie y esa persona…
hablaremos más adelante.

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